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Además del motor, ¿qué determina el consumo de combustible de una excavadora?

  • Con el diésel entre los principales costes de una operación, una pequeña reducción puede tener un impacto importante en el presupuesto

En un escenario de costes operativos crecientes, controlar el consumo de combustible se convirtió en una prioridad para las empresas que utilizan máquinas pesadas. El diésel está entre los principales componentes del coste de operación de una excavadora y, por ello, pequeñas diferencias de eficiencia a lo largo de la aplicación pueden tener un impacto significativo en el presupuesto de una obra.

En Brasil, el precio promedio de reventa del diésel B S10 alcanzó los 7,13 reales por litro, según el relevamiento más reciente de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP). El escenario también merece atención en Latinoamérica, donde los valores varían según a las condiciones de cada mercado, además de factores como la tributación, el cambio y las políticas de precios.

Ante dicho contexto, buscar la economía no significa solo elegir un motor más eficiente. El consumo de una excavadora es resultado de la combinación de la tecnología, las características de la aplicación y la manera en que el equipamiento es empleado. El modo de operación, el perfil de la obra, el tipo de implemento, la capacitación del operador, el tiempo en ralentí y el mantenimiento están entre los factores que pueden aumentar o reducir los gastos de combustible.

La operación hace la diferencia

Una misma máquina puede presentar diferentes niveles de consumo según la intensidad del trabajo y la forma en que se utilicen la potencia y el caudal hidráulico.

En actividades que no requieren toda la capacidad del equipamiento, operar de forma continua con una configuración de potencia superior a la necesaria puede resultar un desperdicio. Por otro lado, utilizar un modo inadecuado en una operación que requiere mayor fuerza puede comprometer la productividad y aumentar el tiempo necesario para ejecutar el mismo volumen de trabajo.

Por lo tanto, conocer las características de la obra y utilizar correctamente los modos de trabajo disponibles es fundamental para equilibrar el rendimiento y el consumo. La capacitación del operador tiene un rol importante en ese proceso, ya que la conducción influye en los ciclos de trabajo, los movimientos simultáneos y el aprovechamiento de la capacidad hidráulica del equipamiento.

La elección del implemento también debe ajustarse a las necesidades del servicio. Un cucharón inadecuado, por ejemplo, puede aumentar el número de ciclos necesarios para mover el mismo volumen de material, mientras que un implemento que exige más potencia hidráulica puede modificar el consumo de la máquina.

Por lo tanto, la eficiencia no debe analizarse únicamente en términos de litros por hora, sino también en relación con la productividad. Una máquina que consume menos combustible pero lleva más tiempo para finalizar el servicio puede no ser la mejor solución. El indicador más relevante es la relación entre el combustible utilizado y el trabajo realizado.

El mantenimiento también entra en la cuenta

Los filtros, el sistema hidráulico, los componentes de la inyección, las orugas y los demás sistemas de la máquina también inciden en la eficiencia. Sin el mantenimiento adecuado, el equipamiento podrá operar fuera de las condiciones diseñadas por el fabricante, lo que exigirá más esfuerzo para realizar la misma tarea.

Además de preservar el rendimiento, el mantenimiento preventivo ayuda a evitar paros no programados y permite identificar de antemano componentes que pueden comprometer la eficiencia de la operación.

En la serie X3E de Link-Belt, por ejemplo, la preocupación por la eficiencia también está asociada a la durabilidad y al mantenimiento. Las máquinas cuentan con el sistema EMS (Extended Maintenance System), que permite intervalos de lubricación de hasta 1,000 horas en los puntos del conjunto del brazo y de la pluma, mientras que el cucharón tiene un intervalo de 250 horas.

Tecnología para usar la potencia de forma más inteligente

La serie X3E de Link-Belt está equipada con el motor Isuzu y con un sistema hidráulico controlado electrónicamente, diseñado para coordinar la demanda hidráulica con la actuación del motor. La tecnología contribuye a una operación más eficiente, suministrando caudal y par según las necesidades del trabajo y reduciendo las pérdidas.

El conjunto contribuye a mejorar la maniobrabilidad y a aumentar la potencia de excavación, con una reducción de hasta un 14 % en el consumo de combustible respecto a la generación anterior de las máquinas de la marca.

Los equipamientos de la serie X3E también permiten elegir diversos implementos a través del tablero monitor, lo que facilita la configuración de la máquina según la aplicación.

Por su parte, los modos de trabajo SP, H y A ofrecen distintas combinaciones de velocidad, fuerza, control y economía, lo que permite al operador seleccionar la configuración más adecuada para el servicio.

Dicho conjunto muestra que la eficiencia no implica necesariamente operar con la menor potencia posible. El objetivo es suministrar la potencia necesaria para ejecutar el trabajo con el menor desperdicio posible.

En un mercado en lo cual el diésel representa una parcela relevante de los costes de operación, dicha visión más amplia puede hacer la diferencia. Por lo tanto, la pregunta “¿Cuánto la máquina consume?” se reemplaza por una cuestión más estratégica: ¿cuánto combustible es necesario para realizar cierto trabajo? Es en esa relación entre el consumo, la productividad y la disponibilidad donde se encuentra uno de los mayores potenciales de la economía en las operaciones con excavadoras.

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