Protocolo contra la fatiga de conductores intermunicipales avanza tras decisión del Concejo de Bogotá
La seguridad vial continúa siendo uno de los mayores retos de Bogotá. A pesar de campañas pedagógicas, operativos y cambios normativos, los siniestros siguen ocupando cifras alarmantes. En medio de este panorama, una propuesta enfocada en uno de los factores más determinantes —el cansancio de quienes están al volante— acaba de dar un paso clave.
El Concejo de Bogotá rechazó las objeciones que habían presentado la Alcaldía y la Secretaría Distrital de Movilidad frente a un proyecto que plantea crear un protocolo obligatorio para medir, prevenir y controlar la fatiga en conductores de transporte intermunicipal. Tras esta decisión, la iniciativa pasará ahora al Tribunal Administrativo de Cundinamarca, entidad que definirá si puede convertirse en norma.
El autor del proyecto es el concejal Rubén Torrado, del Partido de la U, quien ha reiterado que la ciudad no puede seguir minimizando el efecto de la somnolencia y el microsueño en la accidentalidad. Desde las terminales Salitre, Norte y Sur parten más de 900 rutas hacia distintos destinos del país, algunas con trayectos que pueden superar las 20 horas continuas.
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Para el cabildante, la situación es preocupante: muchos conductores inician viajes extensos sin haber tenido pausas suficientes, con jornadas acumuladas y bajo presiones operativas. Esto, advierte, representa un riesgo tanto para los pasajeros como para peatones y demás actores viales.
“Si conseguimos que estos controles se apliquen en Bogotá, vamos a proteger la vida de miles de personas que se movilizan desde y hacia la capital”, señaló Torrado luego de la votación.
Desde la Secretaría de Movilidad, sin embargo, la postura ha sido distinta. La entidad argumentó que el transporte intermunicipal es competencia del Ministerio de Transporte y que el Distrito no podría imponer nuevas cargas a empresas que operan más allá de su jurisdicción.
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Aun así, varios concejales sostienen que la ciudad sí puede regular lo que ocurre dentro de su territorio, especialmente las condiciones en que arrancan los recorridos desde las terminales.
¿Qué propone el protocolo?
De recibir luz verde, la medida pasaría de ser una recomendación a una obligación formal. Entre los puntos más relevantes se contemplan:
- Seguimiento permanente para detectar y prevenir el cansancio extremo.
- Espacios adecuados de descanso para los conductores entre trayectos.
- Relevos obligatorios en rutas de larga duración.
- Uso de tecnologías capaces de advertir signos de fatiga en tiempo real.
- Registros detallados sobre el conductor y el estado del vehículo antes de salir.
Una decisión que podría marcar precedente
La última palabra la tendrá el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Si el proyecto es avalado, Bogotá podría convertirse en referente nacional en controles a la fatiga de conductores, un tema que durante años ha sido señalado como causa silenciosa de accidentes graves en el país.
Más allá de la discusión jurídica, el debate vuelve a poner el foco en una pregunta de fondo: cuánto más se puede hacer para evitar que el agotamiento al volante siga cobrando vidas.
Fuente: Elcarrocolombiano.com

