LANZAMIENTOS

Chevrolet Captiva PHEV y EV: dos caminos electrificados en una misma ruta

Chevrolet reunió a la prensa especializada para una prueba de manejo entre Bogotá y Villeta con sus dos lanzamientos más recientes en el país: la Chevrolet Captiva PHEV y la Chevrolet Captiva EV. Ambas fueron presentadas en el Salón del Automóvil de Bogotá, aunque solo la versión eléctrica había pasado previamente por nuestras manos. Esta vez fue la oportunidad ideal para conducirlas en condiciones similares y evaluar sus diferencias, fortalezas y puntos a mejorar.

Chevrolet Captiva PHEV: equilibrio y versatilidad

La ruta inició en medio del tráfico bogotano, un escenario perfecto para probar el sistema híbrido enchufable. En trayectos de baja velocidad, la camioneta se desplazó exclusivamente en modo eléctrico, aprovechando al máximo la regeneración de energía en frenadas. El resultado: consumo mínimo de batería, conducción suave y respuesta inmediata gracias a sus 310 Nm de torque.

En ciudad, la experiencia es cómoda y silenciosa. El interior ofrece buenos acabados, materiales agradables al tacto y una gran pantalla central de 15,6 pulgadas desde la que se gestionan la mayoría de funciones. Se destaca el amplio espacio para pasajeros y el techo panorámico, que aporta luminosidad y sensación de amplitud.

Ya en carretera, la PHEV mostró su carácter. Con 201 HP disponibles, responde con decisión en aceleraciones y mantiene estabilidad en curvas gracias a una dirección precisa y una estructura firme. Frente a la versión eléctrica, su suspensión se percibe ligeramente más sólida en conducción dinámica, aunque en ascensos exigentes el motor 1.5 litros puede hacerse notar más de lo esperado.

Su sistema híbrido permite combinar o alternar entre el motor eléctrico y el de combustión, ofreciendo versatilidad en recorridos mixtos. En cifras, promete hasta 1.075 km de autonomía total (ciclo NEDC) y hasta 100 km en modo 100 % eléctrico, respaldados por una batería de 20,5 kWh.

Chevrolet Captiva EV: potencia silenciosa

En el trayecto de regreso, la versión completamente eléctrica confirmó su personalidad: aceleración contundente y funcionamiento absolutamente silencioso. Su entrega de torque es inmediata y superior a la híbrida, lo que se traduce en sensaciones más intensas al pisar el acelerador.

Durante descensos y tráfico urbano, el sistema de regeneración trabajó eficientemente, recuperando energía y optimizando la autonomía, que alcanza hasta 425 km por carga. En pendientes pronunciadas se mostró sólida, sin el ruido mecánico propio de un motor térmico.

En equipamiento, ambas comparten gran parte de la dotación tecnológica y de seguridad: tablero digital de 8,8 pulgadas, sistema de sonido de 10 parlantes, climatizador automático, cuatro puertos USB, cámara 360°, control de crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia, alerta de colisión frontal, asistente de mantenimiento de carril e iluminación adaptativa.

Fuente: Motor.com.co

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